Beatriz Márquez, consagración y excelencia

Por el compositor, escritor y productor musical Reynaldo Fernández Pavón

Beatriz Márquez
Beatriz Márquez

He escuchado el CD “Libre de pecado” de la cantante Beatriz Márquez y confieso, que escribir sobre este producto artístico, ha representado un verdadero reto y quise relatar las cosas que ha evocado en mi conciencia esta producción de una de las cantantes emblemáticas de Hispanoamérica y después de varios intentos fallidos, he decidido dejar al vuelo la expansión de lo que inspira.

Estamos en presencia de un programa de concierto, en el cual, la obertura es la conocida canción “No puedo ser feliz”. El concepto orquestal de Jorge Aragón, nos transportó a la época de Fernando Mulens, Rafael Somavilla, Joe Bushkin, Franck Pourcel, Henry Mancini, Ray Conniff, Cole Porter y Michel Legrand… Este rescate de Adolfo Guzmán representa la mayor evidencia de la genialidad de este maestro y la universalidad del quehacer de los compositores cubanos de su generación. Beatriz nos cuenta estas historias con su manera tan personal de cantar, razón por la que ha merecido que sea conocida como “La Musicalísima”.

Beatriz Márquez (Foto de Ángel Alderete)
Beatriz Márquez (Foto de Ángel Alderete)

 

Han sido presentados la intérprete, los conceptos orquestales, la sensibilidad de los músicos que la acompañan y la Orquesta Sinfónica del ISA, bajo la dirección de José A. Méndez, y como en la forma Allegro Sonata, “Al fin amor”, inicia el desarrollo de este hecho discográfico con la participación de un Jazz Band al nivel de las grandes bandas de cualquier tiempo pasado y presente. En esta atmósfera sonora, con un dominio increíble de la agógica, se escucha la introducción de “Siempre es Navidad”, se funden la orquesta y el coro dirigido por Digna Guerra, en un éxtasis en el que la mente viaja a los días 24 y 25 de diciembre. Ese ambiente lleno de luz es lo que necesitamos con todos y para el bien de todos, y en medio de ese disfrute estético, surge “Esta noche te encontré”, canción que podría ser el tema de un musical de Broadway, o de una producción cinematográfica. Después del último acorde, regresan las trompetas y los trombones, clarinada de “Es tan fácil Mentir” y veo en la imaginación, este disco convertido en un espectáculo musical en el Teatro Amadeo Roldán de la Ciudad de la Habana, en el Carnegie Hall de New York, o en el legendario Olympia de París.

Luego de una breve pausa, escuchamos la introducción de Libre de Pecado, obra que pocos cantantes se han atrevido a asumir, por poseer frases cromáticas muy sutiles y cambios de registros sorprendentes. Desde los primeros acordes, aparecen citas postrománticas, y me pregunto: – ¿Quién sabe si el destino alguna vez nos encuentre con otro momento de la cancionística cubana como este?

 

Contraportada del CD "Libre de Pecado"
Contraportada del CD “Libre de Pecado”

En “Por tu falso amor”, -otra canción que merece ser el tema de una obra de teatro musical- el piano y la orquesta me hacen alcanzar lo que sintió el escritor Gabriel García Márquez cuando declaró su sorpresa al descubrir -siendo un novelista y fabulador consumado-, que no pudo escribir nunca un texto para una balada, un bolero o una canción de amor. Maravilla de la genialidad de Adolfo Guzmán que esta grabación ofrece a los públicos de cualquier nacionalidad. “Seré feliz cuando tú me quieras” nos acerca al clímax, y el tropicalismo de “Profecía” evidencia que esta producción musical no ha dejado nada al azar.

La canción “Lloviendo” es la coda de esta grabación-concierto y con “Te espero en la eternidad”, el final de un mágico encuentro con la música que todos los amantes de este arte van a celebrar.  Beatriz Márquez, en este homenaje a Adolfo Guzmán, gana la eternidad. Les invito a escuchar las canciones de este CD.

 

 

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