Carlos D’l Puerto, una leyenda de la música

Entrevista concedida a eniloarecords.com por el célebre bajista Carlos D’l Puerto.

Carlos D’l Puerto & KORK Orchestra
Carlos D’l Puerto & KORK Orchestra

Conocido internacionalmente como Carlos D’l Puerto, a los 14 años formó parte del grupo “Los Juveniles” y del grupo de Felipe Dulzaides, en 1966 fue miembro de SONORAMA-6, que formara el compositor y guitarrista Leo Brouwer. Un año después, integró LA ORQUESTA CUBANA DE MUSICA MODERNA y en 1973 se convierte en fundador del grupo IRAKERE, Premio Grammy 1979. Ha actuado en todos los festivales del mundo, tanto de Jazz como de música latina, entre ellos: NEWPORT JAZZ FESTIVAL, MONTREUX, NORTH SEA FESTIVAL, NICE-JUAN LE PINS, PORI FESTIVAL, SAN SEBASTIAN, CHICAGO JAZZ FESTIVAL y ha compartido escenario con importantes celebridades, tales como, Bill Evans, Chick Corea, Herbie Hancock, Jaco Pastorius, Becker’s Brothers, Dizzie Gillespie, Percy Hearth, Marcus Miller, Gary Willis, Anthony Jackson, Billy Sheehan, Will Lee Oteil Burbridge, Joe Osborn y Maynard Ferguson entre otros.

Ha participado en la grabación de 150 producciones musicales para las firmas EGREM, C.B.S, RCA, SONY MUSIC, JAZZ POLYDOR, JAZZ HOUSE y otras renombradas casas discográficas y como solista ha actuado en “Arisoso” con Charlis Mingus, de Leo Brouwer y Tierra en Trance de Chucho Valdés, acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y la Orquesta Sinfónica del Valle-Colombia.

En el Manhattan Center the Nueva York City, D`l Puerto actuó en el evento “Bass Day 2000” y en enero del 2001 Carlos D’l Puerto actuó en el National Association of Music Merchants, como invitado especial, introduciendo el “Silent Bass” de la Yamaha, junto a Al Jarreau, Brenda Russell, David Benoit, Tony Bennett & Tower of Power. Ha participado en conciertos con la Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión Nacional de Noruega, la Orquesta Sinfónica de Palermo, la Orquesta del Gran Teatro de la Habana y la Finno-Russian Chamber Orchestra.

RFP: Profesor Carlos D’l Puerto: ¿Cómo, se inicia su aproximación a la música?

Desde muy niño tuve vocación por la música. Recuerdo que incluso algunas melodías me entristecían hasta hacerme llorar. Aunque mi padre fue músico, su ilusión era que yo fuera médico y en realidad nunca se interesó por mi interés por las artes. En mi infancia quise ser pintor y tenía muy buenas condiciones para las artes plásticas, pero la vida cambió mis planes. Mi padre tocaba la tuba en la Banda del Estado Mayor de Infantería de la Cabaña y cuando triunfó la Revolución, todos los militares fueron acuartelados en Santa Clara donde estuvo detenido y sin sueldo hasta que se demostró que no había cometido ningún abuso ni delito. Durante todos esos meses la situación de mi familia que era muy difícil y se agravó terriblemente. Yo contaba ocho años y para que ayudara a la familia, mi mamá me puso a trabajar como aprendiz en una barbería que había frente a la casa. Yo limpiaba el lugar y le hacía mandados a los dos barberos que trabajaban allí. Al final de la semana ellos le daban algún dinero a mi madre. Trabajar en esa barbería fue muy importante para mí futura carrera como músico.

RFP: ¿Cuándo comenzó a estudiar el contrabajo?

Cuando mi padre, finalmente aceptó que yo estudiara música, me compró una trompeta y me puso de maestro a un gran amigo suyo que era el primer trompeta de la Banda Nacional de Conciertos. A mí no me gustaba ese instrumento y solo asistí a cinco clases. Después quiso comprarme un piano, pero le fue imposible y un día mi madre le dijo que me enseñara “su oficio”, el de tocar el contrabajo. Así, a regañadientes, comencé las primeras clases con él.

RFP: ¿Pensó que iba a dedicarse por completo a la música?

Yo tuve muchísima suerte y cuando llevaba solamente dos años estudiando el contrabajo, comencé a tocar con “Los Juveniles”, un grupo de músicos jóvenes que dirigía “Moralitos”, un joven virtuoso que tocaba varios instrumentos. Actuamos en programas de televisión y actividades donde pagaban muy poco, así es que en esos primeros años me percaté de que me gustaba tocar y estar en el ambiente musical, pues sí, supe que me dedicaría a la música desde temprana edad.

RFP: ¿Qué músicos influyeron en su vocación?

Aunque pueda parecer extraño, la persona que considero que influyó más en mi vocación musical fue Teófilo, el dueño de la barbería donde trabajaba de niño. Él era un trovador aficionado y siempre que no tenía clientes cogía su guitarra y comenzaba a cantar boleros, canciones de la trova tradicional o del “feeling”, que en los años 60 eran muy populares sobre todo en mi barrio, que fue donde nació ese género de la canción. Un día, le dije a Teófilo que, aunque yo no me supiera las canciones “sentía” hacia donde iba la melodía -o algo así-. Él se rió y expresó que eso era imposible, pero empezó a tocar una canción y me pidió que le enseñara lo que yo podía hacer y comencé a susurrar tonadas que seguían la armonía. Creo que estuve bastante cerca porque Teófilo me felicitó y me abrazó. Desde aquel día, ese fue nuestro entretenimiento y Teófilo le mostraba mis “habilidades” a los clientes. Yo lo hacía cada vez mejor y un día Teófilo habló con mi mamá y le dijo: -Cachita, llevé a Carlitos al Conservatorio Municipal, porque él tiene una musicalidad tremenda, y mi madre le contestó: – ¡Ay Teófilo! Si tuviéramos dinero para que estudiara música, no lo tendríamos limpiando pisos. Él incluso se ofreció a darle a mi mamá un poco más de dinero por mi trabajo pero fue en vano.

Afortunadamente, mi padre regresó de Santa Clara, y algunos años después ingresé en el Conservatorio Amadeo Roldán.

RFP: ¿Qué compositores de música de concierto y de música popular han influido en su sensibilidad artística?

Mi padre era un fanático de la música clásica y los pocos discos que tenía eran oberturas, zarzuelas españolas, operetas y musicales norteamericanos. Por eso, desde pequeño yo tuve mucha predilección y conocimiento de esos géneros. El compositor que desde niño más me ha gustado ha sido Tchaikovsky. Recuerdo que lloraba y aún hoy en día me sobrecoge la melodía principal de su obertura Romeo y Julieta. Otros de los compositores que influyeron más en mi forma de apreciar la música fueron Chopin, Debussy y Rachmaninoff. De los compositores cubanos y latinos me marcaron mucho Marta Valdés, Piloto y Vera, Manzanero y por supuesto todos los de movimiento del Feeling. De los compositores de jazz mi preferido siempre ha sido Chick Corea.

RFP: ¿Cuáles son las agrupaciones y orquestas que marcaron pauta en su desarrollo como instrumentista?

Durante mi niñez yo escuchaba la música que mi padre oía en la casa y la música popular que se escuchaba en la barbería o en la vitrola de una bodega en la esquina de mi casa. En el conservatorio escuchaba diferentes géneros de la música. En esos años todavía estudiaban en el Amadeo Roldán, Rembert Egües y Ahmed Barroso, que tocaban con el grupo Los Armónicos’ de Felipe Dulzaides y gracias a Ahmed, comencé a escuchar a ese grupo en vivo. Fue él quien me comentaba sobre los grupos de jazz en boga y poco tiempo después me llevó a una audición con Dulzaides. En ese tiempo también comencé a escuchar a Chucho Valdés y su Combo con su cantante Guapachá, a Los Bucaneros, Los Zafiros y a Los Memes, cuartetos de primerísima calidad en el ambiente artístico. Lo más increíble de todo es que, en un tiempo relativamente corto, empecé a tocar con todos ellos hasta que integré el Grupo Irakere, que obtuvo el Premio Grammy en 1979.

Irakere, Grammy Award 1979
Irakere, Grammy Award 1979

RFP: ¿Se considera un jazzista o un musico de atril?

Aunque durante mi larga carrera he tocado mucho Jazz, no creo que sea un jazzista. Yo me considero un bajista de atril, de orquesta, de grabaciones, que tuvo la suerte de tocar con todos los   músicos importantes del Jazz y de Latin Jazz cubanos. Lo que sí creo es que comencé a aplicar algunos de los conceptos básicos del jazz a mi forma de tocar la música cubana moderna y el Jazz. Pero, sobre todo, siempre he tratado de ser capaz de tocar cualquier género lo más auténticamente y lo mejor que he podido. Mi hijo Carlitos ha seguido ese mismo camino.

RFP: ¿Cómo descubre la guitarra-bajo?

Vi la guitarra-bajo por primera vez, el día que fui a la audición para tocar en la Orquesta de Música Moderna. En 1967 había solamente una o dos guitarras bajo en toda Cuba y yo nunca había visto ninguna. Cuando llegué al teatro Amadeo Roldán le pregunté a Romeu, el director de la orquesta, dónde estaba el contrabajo y me señaló con el dedo la caja de la guitarra-bajo. Al lado del atril del bajo estaba sentado Carlos Emilio Morales y cuando me acerqué a él me preguntó: Chiquito, tú no sabes cómo se conecta eso, ¿verdad? Yo asentí y el mostrándome las puntas del cable del bajo me indicó donde se conectaban. Como yo no tocaba guitarra, puse el brazo de la guitarra bajo hacia arriba, porque así podía usar las posiciones del contrabajo. Esa es la verdadera razón por la cual durante muchos años toqué con el brazo del bajo hacia arriba. No tengo idea de cómo toqué aquel día pero al terminar el ensayo, Romeu me dijo que fuera al otro día a firmar el contrato. Todos los días cuando terminaba en la escuela secundaria, iba para el teatro a practicar. Llegaba antes de comenzar los ensayos de la orquesta y muchas veces me quedaba cuando terminábamos de ensayar.

RFP: ¿Qué influencias reconoce?

En Cuba en los años 60 era dificilísimo tener cualquier tipo de información sobre la música internacional. La música norteamericana estaba prohibida, no se podía escuchar ningún grupo de países CAPITALISTAS y por supuesto que no teníamos grabadoras ni internet, ni revistas, ni discos de los músicos de esa área. Algunos músicos jóvenes en esa época, para obtener información, nos reuníamos después de terminar de tocar en nuestros clubs o cabarets en la casa de Armandito Romeu, hijo del director de la Orquesta Cubana de Música Moderna. Allí escuchábamos discos viejos de jazz y todo aquel que conseguía algo nuevo lo llevaba y lo escuchábamos en grupo y los analizábamos. Entonces comencé a conocer diferentes estilos como el Pop y el R&B y a tocar con diferentes agrupaciones. A partir de mis viajes con el grupo Irakere, tuve la oportunidad de conocer a muchos bajistas famosos, comprar libros, casetes etc. y por supuesto que tuve algunas influencias de ellos, pero yo ya tenía mi propio estilo y utilicé la información para mejorar algunas cosas que había aprendido por mí mismo.

RFP: ¿Cómo se desarrolla su vocación por el magisterio? Fue durante años profesor de los bajistas profesionales en Cuba.

Lecture at Stanford University
Lecture at Stanford University

Mi dedicación al magisterio comenzó desde mis tiempos de estudiante, porque mi primer maestro me utilizaba como monitor para ayudar a los alumnos principiantes. Después de terminar el servicio militar obligatorio en 1971 regresé a mi puesto de trabajo en la Orquesta de Música Moderna y en ese momento comenzaron las evaluaciones artísticas para todos los músicos y cantantes. La gran mayoría de los bajistas profesionales no habían realizado estudios académicos y muchos de ellos me contactaron para que los ayudara a prepararse para ser evaluados. En esa misma época, existía la primera Escuela de Superación Profesional, creo que le decían “La Escuela de Quinta”. Mi gran amigo, el bajista Silvio Vergara, me pidió que hiciéramos un libro de guitarra bajo para usarlo en esa escuela, pues no se contaba en los conservatorios con material docente para ese instrumento.  Cuando comenzamos a escribir y a adaptar material de contrabajo para aquel método, revisamos los programas de estudio de los conservatorios y nos dimos cuenta de que en esas escuelas los estudiantes no aprendían nada relacionado con la música popular, que era, además, la principal fuente de trabajo para cualquier músico del país. De esa manera, nos fuimos interesando e involucrando cada vez más en la educación y comencé a dar clases primero en la Escuela de Instructores de Arte, en la Escuela Ignacio Cervantes y después en la Escuela Nacional de Artes y en el Instituto Superior de Arte. Finalmente, después de muchos años de persistencia, logramos incluir al bajo-eléctrico dentro de los planes de estudios del Ministerio de Educación.  Yo fui el metodólogo nacional del bajo y en 1994 recibí el Diploma al Mérito Pedagógico de la República de Cuba. Los libros de guitarra-bajo en aquellos años eran muy comerciales y la Comisión de Escuelas no los admitía. Razón por la cual escribí junto a Silvio Vergara El Verdadero Bajo cubano, que fue editado por la Sher Music en USA. Este último libro sigue en uso y cada año la editora hace nuevas tiradas y también tiene una versión digital.

 

 

RFP: ¿Qué música escuchas? ¿Qué otras manifestaciones son afines con tu sensibilidad?

En realidad, escucho todo tipo de música, pero siempre pongo más atención a los géneros que voy a tocar en las actuaciones que tenga programadas. Pero lo que más oigo en mi intimidad es música instrumental, tanto clásica como popular. Desde mi niñez he sido muy aficionado a la pintura y aunque en estos momentos no dibujo, soy asiduo visitante de los museos de todos los países que visito. Además, me gusta mucho la poesía y la literatura en general.

RFP: Momentos que siempre vas a recordar…

Me es realmente difícil elegir momentos inolvidables de mi vida. Pero si tengo que escoger en esta entrevista, señalaría dos… El día que toqué con Irakere en el Carnegie Hall de Nueva York City, durante nuestra primera visita a esa ciudad y cuando asistí por primera vez a un concierto de mi hijo tocando el bajo con Chick Corea que ha sido siempre mi ídolo en el ámbito del Jazz.

RFP: Carlitos Puerto Jr. es uno de los bajistas más célebres de la actualidad, ¿qué sientes como padre al contemplar los éxitos de tu hijo?

Lo primero que he sentido es un inmenso asombro. Yo supe desde que él era casi un niño, que tenía mucho talento, además, él estudiaba muchísimo. Por eso siendo muy joven en Cuba logró tocar con los mejores músicos del país, pero nunca imaginé que iba a verlo tocar con todos los artistas internacionales que habían sido nuestros ídolos. Solo de pensar que un muchacho criado en el barrio de Cayo Hueso, en la Habana haya logrado ser el bajista de artistas tan famosos como Bruce Springsteen, Barbra Streisand y Chick Corea, entre muchos otros, o ser el bajista de todas las grabaciones y grandes eventos en LA, son razones más que suficientes para sentirme muy feliz y orgulloso de mi hijo.

RFP: ¿Dónde radica hoy Carlos Puerto? ¿Sigues activo?

Hace veintiún años que vivo en Turku, Finlandia y aunque ya estoy retirado me han seguido contratando en los mismos conservatorios donde he estado trabajando como profesor desde que me radiqué en el país. Además, hago giras de conferencias, workshops y actuando con orquestas de cámara y diferentes proyectos de música clásica, jazz y cubana.

Carlos D'l Puerto at Stanford Jazz
Carlos D’l Puerto at Stanford Jazz

RFP: ¿Qué mensaje te gustaría enviar a los jóvenes intérpretes de tu instrumento en la música popular, el jazz y en la música de concierto?

Mi mensaje para todos los músicos jóvenes es, que traten de mantenerse actualizados en relación con los avances técnicos, estilísticos o teóricos que vayan apareciendo. Deben desarrollar al máximo su lectura musical y su posibilidad de interpretar y reproducir lo más rápido posible los estilos en cualquiera de los géneros de la música clásica o popular, pero lo fundamental es estudiar el instrumento con disciplina y desarrollar con la entrega a la profesión la confianza en sí mismo.  Creo que un artista debe conjugar lo universal con su creatividad, tratar de encontrase y mostrase a sí mismo y tener la valentía de luchar hasta que se reconozca su obra. Pienso que es importante oír y analizar la manera de tocar, arreglar o componer de otros, pero tratar de imitar ciegamente para asegurarse el éxito es darse muy poco valor a sí mismo.

RFP: ¡Muchas Gracias por concedernos esta entrevista y por su preciado tiempo profesor Carlos D’l Puerto!  

Por el escritor y compositor Reynaldo Fernández Pavón

 

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