Salutación al compositor Ramón Cabrera Pavón Argote en su nacimiento.

(Bayamo, 1918 – Madrid, 1993)
Por: Reynaldo Fernández Pavón

Un amigo me envió desde Miami un Mp3 con la versión de Charles Aznavour de la canción Esperanza, la más universal de todas las canciones del primero de los catorce hijos que dio a luz Claudina Argote Vázquez en Bayamo y no por casualidad al nacer, le nombró con el seudónimo que llevó en la Guerra de independencia el general Antonio Maceo y Grajales, Ramón Cabrera autor que para sobrevivir trabajó como ebanista, vendedor ambulante de mangos, de carbón y hasta de enciclopedias.

Su canción Esperanza inspirada por Pepito Palma, pianista de la Orquesta Aragón que le dijo: – Ramón si me compones una canción con el nombre de Esperanza, la mesera del Brindis Bar, me aceptará como novio. Una semana después la grabaron; su amigo conquistó el amor de la mesera y Ramoncito compuso una de las canciones que desde entonces ha recorrido escenarios en todos los continentes con versiones en varios idiomas, entre las más conocidas, el cha-cha-cha de la Orquesta Aragón y la versión de Charles Aznavour que nos convence de que esta historia es una experiencia común a muchos seres humanos, como versan las dos primeras estrofas:

“La conocí y me enamoré,

Y me ilusioné,

Y ahora todo se acabo.

Al conocer su fingido amor

Que causó dolor

A mi pobre corazón.”

Escribiendo estas breves notas se develaron en mi memoria acontecimientos que mi alma por instinto había conservado como joyas en el exilio y las imágenes de mi infancia salieron corriendo hacia el patio donde crecieron con amor mis esperanzas.

Me vi en andas en los hombros de mi tío Ramón en el que fuera el Casino Español de la Playa de Marianao, una tarde de verano frente al mar que baña las costas habaneras. Mi tío. Con permiso de mi madre, me había llevado a un bailable donde actuaría el Benny Moré que, a la fecha, había grabado la mayoría de sus sones montunos en interpretaciones que sin excepción se convirtieron en éxitos nacionales e internacionales, como Bayamo, Palma Soriano, Guantánamo, Santiago de cuba, Manzanillo, Marianao y Pinar del Río que hilvanaron un collar de tributos a la belleza de las ciudades y campos de Cuba.

Tío donde se conocieron tú y Benny, le pregunté con la curiosidad propia de un niño y sonriendo contestó:  – sobrino, yo vivía en un hotelito en la calle Teniente Rey donde  Benny durmió algunas  veces, allí le vi de cerca por primera vez y nos saludamos, pero fue Mariano Mercerón el que nos presentó… y mientras Ramoncito me contaba con entusiasmo anécdotas de su amistad con el Benny,  la  banda gigante comenzó a tocar  los primeros acordes de su Trecero de Manigua, descripción poética de las fiestas de los guajiros y el “El Bárbaro del Ritmo” apareció en escena con su bastón y su sombrero. Una multitud que se encontraba dispersa corrió desaforada para amotinarse frente al escenario, petrificados, hipnotizados en un asombro mágico, nadie bailaba y el Benny trazaba figuras con los pies sobre el tablado, improvisando con la voz sobre el estribillo

“Trecero de manigua

Toca un son que reviva.”

Ramón Cabrera nació en Bayamo el 16 de noviembre de 1916, ciudad que fue incendiada durante La Guerra de los Diez Años por sus pobladores para que los militares españoles se sintieran frustrados en su marcha por aquella ciudad que se negó a ser ocupada.  Siendo un adolescente Recibió clases de solfeo, teoría y trompeta de su padre Ramón Pavón Cabrera, quien había obtenido en una oposición la batuta de director de la banda Municipal de Palma Soriano y montaba repertorio día tras día para estrenarlo en la retreta dominical con la banda de esa ciudad vestida de uniforme sobre  la glorieta del parque donde se daban citas las muchachas enlazadas de cuatro en cuatro y de seis en seis, mientras los jóvenes enamorados les susurraban piropos zalameros en los oídos… Entre esos caballeritos se encontraba Ramoncito en sus años mozos. Cuentan sus hermanos que uno de esos domingos iluminados, al escuchar el área de rigoletto Poeta y Aldeano el hasta entonces el aprendiz de carpintería y ebanistería, regresó a la casa decidido a ser compositor y escribió la canción Rosario que inició un ciclo de boleros coronados con Tu Voz en la interpretación de una cantante tutelar de las Américas, la sin par Celia Cruz.

Grandes cantantes como Antonio Machín, Vicentico Valdés, Tito Gómez, Inocente Iznaga (El Jilguero), Pio Leiva, Ana Gabriel, Guadalupe Pineda y Oscar D’León entre otros que harían esta lista interminable, hicieron de su obra un repertorio luminoso.

En 1965 Ramón Cabrera se fue a Europa y volvimos a verle durante una triste estancia de casi dos años en Cuba.  Apresado en Europa por agentes del servicio secreto por el presunto cargo de ser “agente del enemigo imperialista”, le llevaron secuestrado desde Bulgaria hasta la isla en un buque mercante, agravio perpetrado por seres que destruyen y odian contra un cubano de pura cepa. Durante un pase que le otorgaron en la granja en la que se encontraba cumpliendo la condena impuesta por el tribunal revolucionario, fue visitado por la cantante Elena Burke y el compositor Cesar Portillo de la Luz en la casa de su madre en Buenavista. Cantaron durante toda la noche obras de la antología de la música cubana. Poco después de esa velada de lo real maravilloso le liberaron y viajó rumbo a Madrid donde le esperaban con ansiedad, su esposa Rosario y las personas que integraban el íntimo círculo de sus queridos amigos en tiempos en que María Dolores González Flores (Lolita) popularizaba su canción Con el insinuante Mirar.

Un día del cual ya tengo el recuerdo, las generaciones que están por nacer y los que ya han nacido, editarán  la Música de Ramón Cabrera,  y se escucharán en todos los rincones del planeta las melodías contagiosas de  Ahora si tengo un amor, Amanecer guajiroAmarga realidad, Anda machetero, Aves del Prado, , Caminito de Zaza  Cartagena plateada, Compréndeme nena, Con este Son, Deja de pensar en el mañana, Desconsiderada, En el Cabaret, Frutas de España, Los conquistadores,  La provocadora, La mano, Mala Yerba, Miguel, Mi parranda, ¡ Qué mala eres!, Tierra querida,  Ya te lo dije y Baracoa (1), obras que harán vibrar otra vez a todos los públicos y Ramoncito, desde la inmortalidad, escuchará vibrar los 32 armónicos de la canción que lo llevó a la cúspide de la fama y la popularidad:

“¡Ay! Que pena me da,

Esperanza por Dios,

Tan graciosa

Pero no eres buena.

¡Ay! que pena me da,

Esperanza por Dios,

Tan graciosa y sin corazón.”

Ramón Cabrera dejó de existir durante un invierno madrileño el 15 de diciembre de 1993 sin que sus familiares pudieran colocar una azucena sobre el sitio en que reposa.

Sirva este homenaje escrito en el aniversario de su natalicio como estímulo a la memoria colectiva.

 

(1) Recibí a través de Facebook un mensaje de Patricia Padrón, cubana que vive en Madrid y que hoy compartiré con los lectores, pues quizás en el futuro podamos rendir a Ramón Cabrera, el homenaje póstumo que merece, en el recinto en que reposan sus restos.

—“Hola, soy una cubana que vive en Madrid y hoy unos amigos me han llamado para comentarme de que todos los años van a la tumba de un familiar en el Cementerio de La Almudena, (una de esas personas es profesora de piano) .y siempre les llama la atención una tumba que se encuentra al lado de la que ellos visitan, no tiene fecha de nacimiento, ni año de  la persona cuyos restos yacen allí, pero si el nombre y un epitafio que dice, “La música es el alma y la vida de los pueblos y cuando es buena, lo es para todos” Ramón Cabrera, y más abajo dice:  “La muerte no se puede llevar toda tu obra, tu gloria queda y ella te hace inmortal”. Mi amiga tomó nota por curiosidad para buscar en internet información, pues pensó que se trataba de alguien importante en la música” …

Y por si no sabíamos dónde se encuentra la tumba que guarda los restos de este compositor cubano me hicieron llegar esta valiosa información para su familia y para sus incontables admiradores.

Agradecemos a Patricia y a sus amigos este gesto. Hacemos del conocimiento pública una relación de obras de este compositor que incluye canciones, boleros, sones y guarachas. Este listado de títulos no abarca todas sus obras, pero contiene, al menos, aquellas que grabadas por intérpretes de todas las latitudes se convirtieron en éxitos internacionales, buena parte de las cuales pueden escucharse en youtube.com.

  1. Ahora si tengo un amor
  2. A la Bahía de Manzanillo o Manzanillo.
  3. Amanecer Guajiro.
  4. Amarga Realidad.
  5. Anda Machetero.
  6. Aves del Prado.
  7. Baracoa.
  8. Bayamo.
  9. Caminito de Zaza.
  10. Cartagena Plateada.
  11. Compréndeme Nena.
  12. Con este Son.
  13. Con el insinuante mirar.
  14. Deja de pensar en el mañana.
  15. Desconsiderada.
  16. En el Cabaret.
  17. Enfurruñao
  18. Esperanza.
  19. Frutas de España.
  20. Guantánamo.
  21. José Dolores.
  22. La Mano.
  23. La Provocadora.
  24. Los Conquistadores.
  25. Mala Yerba.
  26. Marianao.
  27. Miguel.
  28. Mi Parranda.
  29. Palma Soriano.
  30. Pinar del Río.
  31. Rosario.
  32. Santiago de Cuba.
  33. Tierra querida
  34. Trecero de Manigua.
  35. Tu voz.
  36. ¡Qué mala eres!
  37. ¡Qué sabrosura!
  38. Ya te lo dije.

(La muerte no es cierta cuando se ha cumplido con la obra de la vida)

 

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